| Por qué Sotogrande? |
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En el fondo hace tiempo que Sotogrande le ha quitado su puesto a Marbella, situada a 60 kilómetros al norte. Concebido en los años sesenta como lugar de vacaciones para españoles adinerados, en los últimos años este idílico lugar costero ha ido atrayendo cada vez más a europeos a la búsqueda de una segunda residencia con clima agradable durante todo el año. El terreno suavemente montañoso, en el que predominan los alcornocales, abarca unas 2000 hectáreas, sobre las que se han ido construyendo a lo largo de los años chalés en el estilo local. Por lo demás, la infraestructura es extraordinaria: junto a una marina rodeada de modernos edificios de apartamentos, que alberga cientos de lujosos yates de motor y de vela, existen dos clubs de playa, numerosos restaurantes y tiendas, una escuela internacional y selectas posibilidades de práctica de deportes. Sobre todo la oferta de campos de golf es imbatible: con sus siete clubs (Valderrama, Real Sotogrande, San Roque, Almenara, Alcaidesa, La Cañada y La Reserva) en inmediata cercanía Sotogrande se ha convertido en El Dorado del deporte del golf europeo. Dos de estos campos de golf, Valderrama y Real Sotogrande, tienen un nivel de calidad que los sitúa, sin ninguna duda, entre los mejores del mundo. El Real Club de Golf Sotogrande, un excelente campo Robert Trent-Jones puso las bases del boom del golf local y se mantiene desde su inauguración en 1964 entre los top 10 de los campos europeos, mientras que el campo ryder-cup Valderrama es celebrado incluso como el mejor campo de golf de Europa. El club se convirtió en un mito no sólo gracias a su complicados fairways, que ha puesto a prueba a supersetrellas como Tiger Woods, sino que también dispone del que probablemente es el greenkeeper más rico del mundo: Jaime Ortiz-Patino, boliviano, ex magnate minero y, desde hace casi veinte años, orgulloso propietario de Valderrama, sigue arrimando el hombro personalmente. El arquitecto británico Dave Thomas, con ayuda de un compatriota, el campeón Tony Jacklin, diseñó para San Roque un campo que desafía a los mejores, sin estropearles al juego a los amateurs. Desde allí la vista se extiende sobre el club de Almenara, diseñado igualmente por Thomas. Los nueve primeros hoyos se llevan bien, después le sucede una especie de tour de aventura: colina arriba, colina abajo, atravesando cañadas, a lo largo de los lagos. Aquí quien no golpee derecho, mejor será que haya llevado consigo unas cuantas bolas más.
Otro club, Alcaidesa, ofrece uno de los pocos campos links dignos de consideración en España. El campo limita con la costa, por lo que es sensible al viento y esconde algún que otro escollo, que ha de ser salvado en el juego. El mar constituye continuamente el telón de fondo y cuando hace buen tiempo el Peñón de Gibaltrar parece acercarse hasta una distancia de drive. La Cañada, en Guadiaro, es, por su parte, un proyecto conjunto de Robert Trent-Jones y Dave Thomas, mientras que el campo de La Reserva, cuya situación elevada proporciona perspectivas espectaculares, fue concebido por Cabell B. Robinson.
Sotogrande no es solamente famoso como paraíso para putten y pitchen, sino también una estación muy frecuentada por jugadores de polo profesionales: el club local Santa María Polo Club organiza todos los años torneos internacionales que están a la altura de las competiciones sudamericanas, lo es poco frecuente en Europa.
El hecho de que Marbella siga siendo más conocida reside sólo en la elegante discreción que reina en Sotogrande. Y es que aquí se le prefiere dar poco bombo a lo que se ofrece en todos los sentidos.
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En el fondo hace tiempo que Sotogrande le ha quitado su puesto a Marbella, situada a 60 kilómetros al norte. Concebido en los años sesenta como lugar de vacaciones para españoles adinerados, en los últimos años este idílico lugar costero ha ido atrayendo cada vez más a europeos a la búsqueda de una segunda residencia con clima agradable durante todo el año. El terreno suavemente montañoso, en el que predominan los alcornocales, abarca unas 2000 hectáreas, sobre las que se han ido construyendo a lo largo de los años chalés en el estilo local. Por lo demás, la infraestructura es extraordinaria: junto a una marina rodeada de modernos edificios de apartamentos, que alberga cientos de lujosos yates de motor y de vela, existen dos clubs de playa, numerosos restaurantes y tiendas, una escuela internacional y selectas posibilidades de práctica de deportes.




